Cestería
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Región de Los Ríos

Cestería en Pil-Pil Voqui de Alepúe

La cestería de Alepúe, tiene sus inicios en tiempos inmemoriales, y de la misma forma que toda la cestería mapuche, tiene en sus inicios una naturaleza completamente utilitaria. De esta forma, las piezas artesanales se elaboraban considerando una forma de vida basada en el autoconsumo e intercambio de productos con familias de otras localidades. Los cestos eran elaborados para almacenar alimentos, las bandejas para limpiar los granos, los receptáculos para lavar el mote, entre otras necesidades relacionadas con una vida dedicada a la agricultura y ganadería. 

Principalmente mujeres, madres, abuelas y tías eran quienes incentivaban el aprendizaje y desarrollo de esta actividad, hace aproximadamente ciento cincuenta años. Sin embargo, esta práctica posee un origen aún más antiguo, dado que responde a un acervo cultural mapuche lafkenche ancestral.

En la actualidad, las hebras de Pil-Pil Voqui (Boquila trifoliolata) no son únicamente entrelazadas para elaborar piezas tradicionales. Aunque las técnicas de recolección, preparación del material y de entrelazado se mantienen casi intactas, estas se utilizan ya no solo para crear objetos de uso doméstico, ya que se han comenzado a crear piezas de uso decorativos. Así, sus manos hoy en día trenzan no sólo cestos, sino que cuelgas de pájaros, pescados de diferentes tamaños, gallinas, cuelgas de copihues, entre otros.

Para la elaboración de esta cestería se utilizan los tallos de la planta. Se seleccionan aquellos que van por el suelo, en crecimiento horizontal. Los tallos que trepan y crecen verticalmente no son recolectados pues no tienen la misma flexibilidad que aquellos que se mantienen a ras de suelo.

Los tallos cortados se van reuniendo en la mano, unidos desde la parte más gruesa de la hebra. Una vez que ya no se pueden llevar más tallos en la mano, estos se enrollan, formando un rollo que se amarra con el mismo material vegetal. De esta forma los llevan sobre la espalda o en sacos cuando la carga es muy grande.

Luego de la recolección, los rollos de Pil-Pil Voqui son sometidos a un largo y laborioso proceso que tiene como finalidad limpiar completamente las “hebras” recolectadas para lograr que adquieran el color blanco que caracteriza y distingue a esta cestería.

Respecto del procesamiento, la técnica ha cambiado. En la actualidad ya no se lo chamuzca en las brasas, sino que se lo hierve sobre fuego en tambores o peroles, trabajo realizado en el exterior de la casa. Este procedimiento es realizado preferentemente el mismo día que se vuelve de la jornada de recolección o justo el día siguiente, para evitar que la fibra se seque, ya que eso provoca que se oscurezca y que la corteza se adhiera más y requiera un mayor tiempo de remojo.

Luego de hervir las “hebras”, se ponen a remojar entre doce y quince días, con el fin de ablandarlas y facilitar el desprendimiento de la corteza. Ello se hace preferentemente en un estero, para que la fuerza del agua contribuya en el proceso de limpieza y ablandamiento. A continuación, se termina de limpiar las “hebras” pisándolas.

Tener las “hebras” limpias no es el último paso antes de comenzar a trenzarlas, se debe exponer el material al sol en el exterior de la casa o al calor de la cocina, trasladándose al interior en días de lluvia, para así permitir que las “hebras” se sequen y el material pueda ser almacenado sin riesgo de que se pudran. 

El procesamiento de la materia prima implica desde la recolección hasta que es posible disponer del material para trabajarlo y toma entre doce y veinte días. 

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