Cestería
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Región de Los Lagos

Cestería en junquillo y manila de Ilque y Huelmo

Ilque y Huelmo son localidades rurales ubicadas a 30 km de Puerto Montt, en este lugar la cestería en tiene en sus raíces en la cultura mapuche williche, y nace con un objetivo totalmente utilitario. Ancestralmente, las piezas artesanales eran creadas en el contexto de una forma de vida basada en el autoconsumo e intercambio de productos con familias de otras localidades. Antaño los cestos eran creados para almacenar alimentos, limpiar granos o lavar el mote, entre otras necesidades. 

Desde hace aproximadamente ciento cincuenta años, principalmente mujeres, han sido quienes incentivaban el aprendizaje y desarrollo de esta técnica. Sin embargo, esta práctica posee un origen aún más antiguo, dado que responde a un acervo cultural mapuche williche.

Ancestralmente se trabajaba solo con el junquillo (Juncus procerus), una especie nativa de Chile, para elaborar piezas tradicionales. Sin embargo, en la actualidad, no solo las hebras de junquillo son entrelazadas, hoy en día se trabaja también con la manila (Phormium tenax), especie introducida desde Nueva Zelanda.

Si bien las técnicas para la recolección, preparación de la materia prima y de entrelazado se mantienen casi intactas, estas son usadas no solo para crear objetos de uso doméstico, pues se han comenzado a crear objetos de uso decorativos. Así, las manos de las artesanas hoy en día crean no sólo cestos, sino que, además, canastos, paneras, bandejas, bolsas, entradas de casa, entre otros.

El proceso de elaboración de este tipo de cestería, cuando se traba con junquillo, se utilizan los tallos más fuertes y flexibles extraídos desde humedales o terrenos semi-inundados. Cuando se trabaja con la manila, el proceso comienza con el cultivo de esta planta, la cual tarda aproximadamente 5 años en crecer a un tamaño de cerca de 2 metros para poder ser utilizada.

La recolección del Junquillo la realizan por la mañana, en lugares alejados, por lo cual deben o bien caminar 2 horas o movilizarse en auto. Se buscan lugares húmedos, ya que en esos lugares los junquillos son perfectos para tejerlos, ya que son fuertes y flexibles.

Luego de la recolección, la materia prima es sometida a un largo y laborioso proceso que tiene como finalidad limpiar y secar el material recolectado para lograr que adquieran las características que distingue a esta cestería. En el caso de los tallos de junquillo, en la tarde deben ser secados en cenizas calientes. Las hojas de manila recolectadas se secan en los altillos de las casas o cerca de las cocinas de leña, proceso que puede dudar hasta un año. 

Luego de chamuzcar los tallos de junquillo, se ponen en el pasto a tomar el rocío, proceso que puede durar 15 días, con el fin de ablandarlas y facilitar el trabajo. Ello se hace preferentemente en verano, para prevenir los días de lluvia del invierno y que los tallos se mojen.

El procesamiento de la materia prima implica desde la recolección hasta que es posible disponer del material para trabajarlo y toma entre doce y veinte días. 

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